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Trucos/consejos para congelar alimentos correctamente

¿Pensando en aprovechar los días confinamiento por la crisis del COVID-19 para cocinar con calma? Si está en tu lista de cosas que hacer en una cuarentena, no podemos animarte más con ella. Comer bien —y rico— es clave para mantenernos en equilibrio en estos momentos complicados. Y seguro que es una de las tareas más llevaderas. Porque, a quién vamos a engañar. Ponernos a adelantar trabajo, o a hacer cursos online, o a leer todos los libros de encima de la mesilla, cuesta. Sin embargo, cocinar puede ser una tarea agradable, entretenida, apta para toda la familia y, desde luego, con un resultado final muy gratificante. Estés en casa solo/a, con tu pareja, con niños/as o abuelos/as… La cocina es una distracción perfecta. Pero no perdamos de vista que, en estas semanas tan peculiares, toca comprar los alimentos de forma diferente. Como ya sabemos, es aconsejable hacer una compra rápida semanal, en solitario, y adquirir alimentos para varios días. Por eso disponer de frescos cada día ya no es opción. Eso sí, tenemos la suerte de contar con unos grandes aliados: los alimentos congelados. Gracias a la ultracongelación tenemos a mano en todo momento de verduras, frutas y hortalizas. Así nos ahorramos visitas a la frutería y evitamos que se estropee lo que compramos. Verduras congeladas en un supermercado Si no tienes un congelador de mucha capacidad, no te preocupes. Te contamos cómo sacarle el mejor partido. Ten en cuenta que la temperatura ideal para congelar alimentos debe ser de menos de 18 grados bajo cero. Los congeladores de cuatro estrellas llegan hasta los -30ºC. En los de tres se alcanzan los -18ºC, y los alimentos durarán varios meses congelados. En los de dos estrellas, que llegan a los -12º de media, será un máximo de tres días. Los congeladores de solo una apenas mantendrán lo congelado unas horas. Comprueba cuántas tiene el tuyo para saber cuánto tiempo puedes conservar alimentos.

Algunas pautas generales para congelar alimentos

No todos los electrodomésticos son iguales, ni todos los alimentos. Los tiempos de conservación variarán, pero estos consejos para congelar alimentos aplican siempre:
  • Usa, preferiblemente, recipientes de vidrio apto para congelar, tápers de plástico o bolsitas de congelación herméticas. Ciérralos siempre bien, para evitar contaminación cruzada y olores. En el caso de las bolsitas, no las reutilices, e intenta quitar siempre el mayor aire posible.
  • Congela siempre la «unidad mínima» que vayas a consumir. Es más cómodo descongelar porciones pequeñas y al congelarse con mayor rapidez se evitarán riesgos alimentarios.
  • Etiqueta con nombre y fecha cada congelado, así lo identificarás con rapidez. La idea es seguir el criterio de que “lo primero que entra es lo primero que sale».
  • Congela siempre lo fresco, no eso que tienes olvidado al fondo de la nevera a punto de ponerse malo.
  • No llenes hasta arriba los recipientes: los alimentos al ser congelados aumentan de tamaño. Deja un pequeño espacio para que se expandan y no se viertan ni rompan el táper.
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Y recuerda: no vuelvas a congelar lo ya descongelado. Súper norma a respetar para los alimentos no pierdan calidad ni se contaminen. En esta línea hay que tener en cuenta que la listeria se puede multiplicar a bajas temperaturas, o sea que debemos extremar la higiene en general.

¿Cómo congelar verduras y hortalizas frescas?

Verduras y hortalizas

Verduras congeladas Con el ultracongelado tenemos los nutrientes garantizados. Es un formato muy común para las clásicas judías verdes o guisantes, pero también para espinacas, acelgas, coles de bruselas, alcachofas, coliflor, brócoli, zanahoria en rodajas… Las compramos embolsadas en el supermercado y nos ahorramos tener que limpiarlas y cortarlas, ¡todo ventajas! Además, al someterse a este proceso nada más ser recolectados no se pierden cualidades organolépticas. Es decir, las verduras y hortalizas huelen y saben. Pero ten en cuenta que según qué alimentos, podemos notar cambios a la hora de descongelarlos y consumirlos. Por eso la premisa es no congelar ninguna hortaliza, fruta o verdura que queramos comer cruda. Vamos, que te olvides de congelar ensalada. Las verduras como las judías verdes, las acelgas, espinacas, etc. es recomendable blanquearlas antes de meterlas en el congelador siempre en pequeñas raciones. Initroducirlas unos segundos en agua hirviendo bastará.

Frutas

Pero sí, la fruta se puede congelar. Es muy recomendable conservar así los plátanos maduros para sustituir el huevo o el azúcar de tus postres, o las fresas y los frutos rojos para tus yogures o porridges. Pero ten en cuenta que perderán textura, por lo que la mejor opción será batirlas o cocerlas. Aguacate, melón, melocotones… la fruta congelada nos servirá como ingrediente para zumos, batidos y smoothies. Frutas congeladas

Setas y champiñones

Por su parte, la mejor manera de conservar las setas frescas que hayamos comprado o recolectado —aunque la primavera no es su temporada— es pasarlas por la sartén sin aceite. Así perderán parte del agua que contienen. Deja que enfríen y congélalas para disfrutar de ellas todo el año.

Legumbres

Las legumbres son también unas buenas candidatas a la congelación, ya sea después de remojarlas o cocidas. La grasa les ayuda a durar aún más a bajas temperaturas. ¿No se te ha ocurrido congelar hummus? Cúbrelo bien con aceite y siempre tendrás a mano. Lo mismo aplica al pesto. Con lo rápido que se estropea la albahaca, hacer esta pasta es una buena opción para aprovecharla en pastas y arroces. Puedes hacer algo similar con otras hierbas: mézclalas con aceite de oliva y especias y congélalas. Tendrás una alternativa para condimentar distintos platos la mar de interesantes.

Preparados caseros

Además, puedes tener siempre en un pequeño táper cebolla picada en dados, ajo, pimiento, etc. Todo lo necesario para hacer un buen sofrito. No tendrás que descongelarlo, échalo directamente a la sartén cuando lo necesites.
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Eso sí, mejor no lo intentes con las patatas, ni crudas ni cocidas. Solo conseguirás que se pongan terrosas y que no resulten nada agradables de comer.

¿Cómo congelar alimentos cocinados?

Ahora mismo no nos hace falta aprovechar al máximo el tiempo ante los fogones. Al estar en casa podemos cocinar justo lo que vamos a comer. ¿Qué tal si damos un respiro al socorrido batch cooking? Optimizar tiempos de preparación de los menús diarios cuando trabajamos y hay cole sí, pero ahora tenemos margen de sobra. ¡A disfrutar de la cocina con calma! Pero, ¿qué pasa si se nos va la mano con las cantidades, por ejemplo? No mola nada comer tres días seguidos lo mismo cuando estamos encerrados en casa. El aburrimiento está ahí, preparado para saludarnos a la mínima. Por eso podemos optar por congelar lo que nos sobre o ya no nos apetezca. Verás qué alegría encontrar el táper de lentejas con verduras dentro de unas semanas. Eso sí, la congelación no sienta igual a todos los alimentos. Decíamos antes de las patatas. Pero añade también el arroz y la pasta la lista de los alimentos menos aconsejables para congelar. Poder se puede, pero la textura pierde muchísimo. Lo mismo sucede con ciertos fritos; estarán incomestibles cuando quieras calentarlos. Por contrapartida, el pan tiene un resultado fantástico tras la descongelación.

Pautas básicas

Cuando hablamos de comida preparada, conviene seguir una serie de pautas para poder disfrutar de nuestros platos como recién hechos:
  • No metas nunca la comida caliente en el congelador, por la buena salud del frigorífico y del resto de alimentos ya congelados que hay dentro.
  • Congela cuando está recién hecho (y frío), no cuando el plato ha pasado varios días en la nevera.
  • Utiliza recipientes aptos para microondas, por si tienes que descongelarlos de esta manera.
  • No llenes los tápers hasta arriba, por lo que explicamos con anterioridad.
  • Corta el pan en trozos que vayas a comer, por ejemplo lonchas o trozos pequeños. Se descongelará rápido y no necesitarás usar el horno ni la sartén. No es recomendable usar el microondas para ello, porque quedará primero chicloso y luego reseco.
Si eres de esas personas afortunadas que tienen un arcón en casa, estarás feliz. Pero si tienes que tirar de un congelador más modesto, no te preocupes. Los tápers pequeños y las bolsas de congelación se pueden organizar para ocupar el menor espacio posible. Combina lo que congeles con alimentos frescos como ensaladas, o recién hechos como pasta y arroz y tendrás comida para un montón de días.

Infografía

Os dejamos una infografía básica de Mi Dieta Cojea que resume cómo congelar alimentos: Infografía congelar y descongelar alimentos

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