La pasta: tipos, salsas, métodos de cocción y consejos para disfrutarla

| 19 septiembre, 2012 | 1 Comentario
Tipos de pasta

Tipos de pasta | © CreatiVegan.net

¿Pasta fresca o pasta seca? ¿Todas llevan huevo?

La pasta fresca es la que vemos más tierna y casi siempre en la sección de refrigerados. Tiene un mayor contenido en agua y suelen estar hechas con huevo (no todas, siempre puedes revisarlo) para dar color y sabor. Las pastas frescas más comunes suelen ser las rellenas, como los ravioli, junto con nidos de tallarines. Requieren poco tiempo de cocción y absorben menos agua, por eso para usarla como la pasta seca normal tendrás que usar un 50% más de pasta fresca (en comparación con lo que usarías de pasta seca). También se puede hacer pasta fresca en casa sin huevo y usarla exactamente igual que las que venden, pero personalizándolas a nuestro gusto, coloreándolas y dándoles sabor con remolacha, espinacas o zanahorias, y elaborándola con otras harinas (de arroz, soja, avena, etc).
Las mejores salsas para pasta fresca son las ligeras, que no enmascararán su sabor, sólo lo acompañarán.

La pasta seca es la más común y fácil de encontrar, se vende con muchas más formas, de muchos tipos de harinas, colores y sabores. Normalmente se hacen con harina de semolina de trigo durum, agua y sal, aunque algunas pueden contener huevos (lo suelen indicar claramente, y son pocas). Lo mejor de estas pastas es que hay mucha variedad y se pueden almacenar durante mucho tiempo. Las más comunes son los clásicos espaguetis, macarrones, placas para lasaña o canelones y fideos para sopa, los de toda la vida.
La pasta seca absorbe mucha agua en la cocción, llegando a doblar y hasta triplicar su tamaño (depende de la pasta que sea), por lo que cunde más que la misma cantidad de pasta fresca.
Para las pastas secas podemos utilizar tanto salsas ligeras como más densas.

Colores y sabores

Muchas veces entre la pasta seca normal y fresca encontramos algunas con colores y sabores, como los espaguetis o espirales tricolor. Normalmente con echar un vistazo a la etiqueta podemos ver de dónde salen esos colores y sabores. Los más comunes son espinacas, tomate y zanahoria.

  • La pasta de espinaca se suele hacer añadiendo espinacas tiernas picadas o trituradas a la pasta, aportando un color oscuro y poco sabor.

    Spaghetti con espinacas

    Spaghetti con espinacas

  • La pasta de tomate, igual que la de espinaca, se hace agregando la hortaliza a la masa, normalmente concentrado de tomate. Después se amasa, se corta con la forma deseada y se seca.
  • La pasta de zanahorias, igual. El color será más suave que el de la pasta de tomate, pero se diferencia bien del color amarillo de la pasta normal.
  • En algunas pastas también podemos encontrar remolacha, que le da un color entre rosa y rojo, tras añadir remolacha cocida a la masa.
  • Aunque la mayoría de pastas de color negro están hechas con tinta de calamar, podemos encontrarlas coloreadas con algas (spirulina, nori, wakame, etc). Compruébalo antes de comprar la pasta.
  • Algunas pastas de colores rojos y rosas pueden estar hechas con vino tinto, que le da un sabor muy suave pero un color muy vistoso.
  • Es frecuente en las pastas orientales encontrar fideos, espaguetis finos y tallarines de color verde pálido: contienen té verde japonés. Su sabor suele ser también muy suave.
  • Algunas pastas a la venta en tiendas hindús pueden estar hechas con curry (no con un sobrecito de curry aparte), y estas sí tienen un sabor mucho más marcado gracias a los compuestos aromáticos de todas las especias que se mezclan para el curry y que suelen ser solubles en agua.
  • En algunas tiendas especializadas o de gourmet puedes encontrar pasta de color marrón hecha con cacao puro y sabor a chocolate. Son bastante suaves, pero saben a chocolate, por lo que van bien con salsas de sabores suaves, poco ácidas y poco saladas, como una bechamel con almendras o nuez moscada. También se pueden aprovechar para hacer platos dulces.

Hay muchos más sabores poco comunes de pastas, como de ajo, ajo y hierbas, frambuesas, azafrán, limón, pimientos picantes, alcachofas asadas, cebolla morada, cilantro, naranja, jengibre, setas (de varios tipos), calabaza, etc.
Lo normal es encontrar la pasta seca normal y corriente y 3 o 4 colores, casi siempre mezclados, y todo lo que se salga de ahí serán ya marcas gourmet con un precio más elevado y en ocasiones privativo. ¡Que por probarlos que no quede! Si te come la curiosidad, compra un paquete pequeño y prepáralos según las instrucciones, acompañándolos de alguna salsa de sabor suave o simplemente aceite y ajo. Si te gustaría probarlas y comerlas todas, es preferible que las hagas en casa. La preparación de las pastas es muy fácil y lo único raro para estos casos es que tienes que poner una pequeña cantidad de aquello con lo que las quieras dar sabor o color, preferiblemente en forma de concentrado. Al final del artículo te enseñamos cómo hacer tu propia pasta casera.

¿De qué está hecha la pasta?

Otra cosa en la que fijarnos además del color y sabores de la pasta, es en la harina con la que está hecha. La mayoría de pastas que encontramos en cualquier tienda o supermercado están hechas con harina o sémola de trigo duro. Es harina fina de trigo que contiene bastante gluten, lo que hace que la pasta sea elástica y se pueda fabricar con muchas formas distintas.
Si ves pastas con un color blanco muy transparentes, seguramente sean de harina de arroz. Poco a poco parece que van entrando en la normalidad las pastas de arroz y de maíz, no sólo porque no contienen gluten, sino porque son otra opción más que en otros países son tan comunes como nuestra pasta de trigo. La pasta hecha con arroz tiene un sabor más suave aún, se suele cocer más rápidamente y queda tierna pero entera. La mayoría de pastas de arroz son fideos o spaghetti más finos o gruesos, tallarines y pastas para sopa, y se pueden encontrar en supermercados orientales a precios más baratos que en tiendas especializadas.

Pasta de maíz

Pasta de maíz

La pasta hecha con harina de maíz tiene un color amarillo más pálido que la de trigo, y en ocasiones puede ser parcialmente translúcida, como una mezcla entre la de trigo y la de arroz. Al cocerla queda más entera y es más difícil que se pase y se rompa. No se nota el sabor del maíz, pero sí esa textura tan agradable de estar comiendo pasta al dente sin tener que vigilar constantemente el punto justo. La pasta más apropiada son los spaghetti finos y la pasta para ramen, que serán las que mejor te quedarán. También hay placas para lasaña y canelones, macarrones, pasta para sopa, tallarines, etc. La puedes encontrar en supermercados y tiendas orientales, algunos supermercados y tiendas especializadas.

Entre los más raros están los fideos de batata chinos, casi transparentes pero con un tono verde o marrón, brillantes, que suelen venir en bolsas grandes recogidos como si fueran cuerdas o nidos de pasta. Requieren pocos minutos de cocción y quedan muy blandos.

Más blandos que los de batata y con una textura gelatinosa: los fideos de soja o judía mungo, también llamados fideos de celofán. Tras pocos minutos de cocción se vuelven muy tiernos, casi transparentes y gelatinosos. La verdad es que recién cocidos y colocados en un plato parecen una medusa. Absorben muy bien todos los sabores y colores que les pongamos.

Más blandos aún, pero no tan gelatinosos y mucho más frágiles son los fideos o tallarines de tofu, que se suelen vender frescos, en paquetes herméticos con agua con sal, o tofu shirataki. Están hechos de tofu (de ahí su nombre y fragilidad) en lugar de harina de soja o de trigo, necesitan muy poca cocción, si acaso sólo calentarlos, y es pasta muy alta en proteínas y baja en hidratos de carbono. Se usa más en la cocina japonesa que en la china, y se puede encontrar en algunos supermercados orientales en la sección de refrigerados (no se pueden congelar).

Hay muchas más pastas hechas con otras harinas: de kamut, de avena, de centeno, de trigo sarraceno, de mijo… Al igual que con los colores y sabores, prueba pastas de distintos tipos de harinas, aunque estemos acostumbrados a las pastas de trigo, nos pueden dar mucho juego en la cocina.

Las formas de la pasta

A la hora de elegir algún tipo de pasta no podemos quedarnos parados frente a los estantes y elegir al azar, será mucho mejor pensar primero qué plato o qué tipo de plato queremos preparar con ella, si es una ensalada, una sopa, un primer plato, plato principal, con salsa, con crema, al horno, etc.
Nos fijaremos en las formas de la pasta y así entenderemos mejor para qué han sido diseñadas.
Empezaremos por las pastas más pequeñas.

Pastas de tamaño pequeño

Las pastas de tamaño más pequeño suelen estar pensadas para usarse en sopas. Las pastas más pequeñas son mejores para sopas, caldos y consomés claros, en los que pueden cocerse bien sin peligro de romperse, y las más gruesas (también dentro de las pequeñas) se usan en sopas más densas y cremosas para evitar que se rompan o que no se note su presencia, y también se pueden usar para algunas ensaladas de pasta.
Las pastas más comunes de esta categoría son

  • Sopa de letras, que es pasta de tamaño pequeño con formas de letras. Las puedes encontrar de sémola de trigo y algunas con sabores mezclados (espinacas, tomate y zanahoria principalmente)
  • Cuscús, que no se suele usar en sopas sino en ensaladas a pesar de su pequeño tamaño, porque tras su cocción en agua o al vapor queda muy suelta y agradable con verduras y hortalizas picadas. Hay varios tipos de cuscús según su tamaño (fino, medio o grueso) y la harina con la que está hecho (normal, integral, etc.)

    Fideos capellini

    Fideos capellini

  • Fideos, que son los clásicos de gruesos a super finos (fideo cabellín o cabello de ángel) que se añaden a la sopa. Se suelen encontrar hechos con trigo (los de toda la vida), maíz o arroz, también en versión integral.
  • Orzo, que parece arroz largo, y que también se usa mucho en ensaladas por su parecido con este cereal
  • Piñones, muy parecidos al orzo, pero con uno de los bordes redondeados, que se usa tanto para salsas como para ensaladas

    Pasta estrellitas

    Pasta estrellitas

  • Estrellitas, pequeñas porciones de pasta con forma de estrella que suelen tener un agujerito en el centro para mejorar su cocción, y que son muy usadas en sopas y consomés claros. En ocasiones podemos encontrar también estrellitas de espinacas, de tomate y de zanahoria.
  • Sopa maravilla, que son pequeños puntitos de pasta muy parecidos al cuscús pero que se usan en sopas ligeras.
  • Conchiglietteo pequeñas conchas de pasta, versátiles, que sirven tanto para sopas ligeras como más cremosas y también ensaladas. Las conchitas para ensalada también se pueden encontrar en colores (remolacha, espinacas y tomate)

    Ptitim

    Ptitim

  • Ptitim o cuscús grueso/grande, que son bolitas de pasta usadas en platos similares al cuscús. Requieren un tiempo de cocción mayor que el resto de pastas por su tamaño y por no presentar ningún agujero o canal para que se hagan más rápido.

Otras pastas pequeñas que podemos encontrar son los anillos o anellini (pasta con forma de circulitos), peperini (son como cuentas alargadas), ditalini (parecen rigatoni pequeñitos cortados) o tubettini (pequeños tubitos de pasta).

Pastas tubulares

Para primeros platos y platos principales, para servir con salsas densas que se pierdan entre la pasta o para platos al horno podemos usar pastas tubulares o huecas. Algunas de ellas, al ser grandes o muy grandes, se pueden rellenar y servir o gratinar al horno, como los canelones.

  • La pasta tubular más conocida son los macarrones o penne rigate, que pueden ser lisos o estriados, hechos con sémola de trigo o de arroz (también los hay de otras harinas), normales o integrales e incluso tricolores (espinacas, tomate y zanahoria o remolacha). Tienen un tamaño y grosor medio, se cuecen en unos 10 minutos (mira siempre las instrucciones del paquete) y se suelen acompañar con salsas densas de tomate o nata para cocinar. También se pueden gratinar y acompañar de hortalizas asadas.
  • Muy parecidos a los penne rigate son los rigatoncini y rigatoni, un poquito más grandes, redondos y con los bordes rectos, que también pueden ser lisos o acanalados, y que principalmente se fabrican con sémola de trigo duro. Se acompañan muy bien con salsas densas y quedan genial al horno.
  • Similares a los anteriores serían los maccheroni o “macaroni”, un poquito más largos y de bordes rectos (no cortados en diagonal), que se usan exactamente igual.
  • Los manicottison muy parecidos también, un poco más grandes que los penne rigate, estriados y finos, que se pueden acompañar de salsas ligeras o densas.

    Pasta paccheri

    Pasta paccheri

  • La pasta paccheri son grandes tubos que pueden rellenarse y utilizarse como canelones. Existe una pasta similar, un poco más pequeña, que serían los mezzi paccheri.
  • La pasta trenne y trenette tiene la particularidad de ser como penne rigate, pero con forma triangular. Tienen el mismo tiempo de cocción y se pueden preparar exactamente igual que unos macaroni.
  • También podemos encontrar en algunos supermercados pasta bocconcini, que son tubos de tamaño medio, ligeramente curvados, para usar igual que los penne rigate o macaroni.

    Bucatini

    Bucatini

  • Los bucatini difieren de todos los anteriores porque no es una pasta corta, sino muy larga, como spaghetti muy gruesos y huecos, para favorecer una cocción rápida y uniforme. Como el canal que los recorre de principio a fin es bastante más estrecho que en las otras pastas, no les entrará mucha salsa, pero aún así podemos servirlos con salsas ligeras y suaves o densas, indistintamente.
  • La pasta de fieuá se parecería más a los bucatini cortados y ligeramente curvados. Se puede usar en diversas preparaciones con más o menos caldo, secas como la fideuá, o con salsas o cremas.

Pastas largas

Además de las pastas de tamaño pequeño y las huecas, encontraremos fácilmente fideos o pastas largas, que aunque se pueden usar para casi las mismas preparaciones, tendrán una forma, cocción y sabor distinto y unas irán mejor que otras con determinados tipos de salsa. Piensa por ejemplo que cuando añadimos una salsa muy líquida a un plato de spaghetti, tiende a quedarse en el plato, ya que por la forma de la pasta no se adhiere.
Las pastas largas se acompañan mejor con salsas de tomate ligeras, aceites, cremas suaves, etc. Las pastas más anchas y gruesas van genial con salsas más espesas.

  • Los spaghetti son los más conocidos y consumidos de las pastas largas. Normalmente están hechos de sémola de trigo, pero los podemos encontrar de arroz, de kamut, de avena o de otros cereales, también integrales y en diferentes largos, colores y sabores. Se pueden servir tanto con salsas ligeras como densas, aunque es preferible algo intermedio. También van muy bien simplemente con aceite de oliva y ajo.
  • Si quieres unos spaghetti más finos y con una cocción más rápida, elige spaghettini, y si los quieres más gruesos, spaghettoni.

    Tallarines

    Tallarines

  • Dentro de lo que comúnmente conocemos como “tallarines” podemos distinguir varios tipos. Los que son como espaguetis planos, que serían los linguine. Un poco más anchos, fettuccine, y más finos, tagliatelle. Tienen tiempos de cocción parecidos, varían en uno o dos minutos, y su textura una vez cocidos es ligeramente diferente, dado que los primeros, linguine, quedarían más enteros (como espaguetis planos), los fettuccine parecerían más tiras de pasta para lasagna, y los tagliatelle, más suaves. Se suelen acompañar con salsas delicadas de consistencia media.
  • También planos, pero no estirados sino irregularmente doblados, podemos encontrarlos pappardelle, más anchos, más finos, parecidos a cintas.
  • Los fusilli lunghi son como spaghetti rizados o en forma de muelle, con una textura muy agradable e igual de versátiles. Al ser ligeramente más gruesos quedan bien con salsas más densas.
  • Entre las pastas largas con formas vistosas podemos destacar los mafalde lunghe, mafaldine y lasagnotte, que serían como tallarines muy anchos y con los bordes rizados. Muy decorativas, se sirven con salsas de sabores medios o suaves y consistencia media (tipo nata de soja para cocinar).

    Pasta lasagna

    Pasta lasagna

  • Aunque no sean tan largas también mencionaremos las pastas lasagne, ya que pueden ser de varios largos y gruesos, con bordes lisos o rizados, especialmente diseñadas para hacer lasagna y canelones. Son placas de pasta grandes, planas y finas, con un tiempo de cocción ligeramente superior al del resto de pastas (también las puedes encontrar precocidas o de las que no necesitan cocción), hechas para actuar de barrera entre ingredientes, formando capas de pasta. Las de tamaños medios y grandes se pueden rellenar y doblar para hacer canelones.

Junto con estas pastas largas irían pastas orientales como el ramen, soba o somen, pero hablaremos de todas las pastas orientales juntas en otro artículo.

Formas de fantasía

Además de todas estas hay también pastas con formas muy vistosas, normalmente de pasta seca y sin huevo, que sin duda entran por los ojos y nos ayudan a crear platos con una presentación mucho más cuidada, además de tener texturas diferentes que podemos aprovechar con muchos tipos de salsas diferentes, aunque en general las pastas con formas van muy bien con salsas espesas a base de tomate, salsas con verduras y hortalizas picadas, con soja texturizada o seitán, y con salsas de queso vegano.

  • Una de las pastas con formas más grandes y versátiles son los conchiglione, que son pastas muy grandes con forma de concha, que tras cocerlas podemos rellenar, igual que los paccheri. Su versión en tamaño, digamos, normal, son los conchiglie, conchitas de pasta que se pueden servir con cualquier tipo de salsa.
  • Otra pasta muy grande son los lumaconi, que se suelen cocer y después gratinar al horno con una buena cantidad de salsa y hortalizas.

    Fusilli

    Fusilli

  • Más famosos y más fáciles de encontrar son las espirales o fusilli, la pasta corta en forma de espiral o muelle. Podemos encontrar desde los fusilli normales de trigo hasta de arroz, integrales, de 3 colores, o con sabores. Se usan como los macarrones, pero como no son pastas huecas le van mejor salsas menos densas. Se usan mucho también para ensaladas, sobre todo las espirales tricolor.
  • En algunos supermercados venden también unas espirales gigantes, llamadas fusilloni. Se acompañan bien con salsas más densas, aunque con pocas piezas de esta pasta enseguida llenamos el plato.
  • Seguramente también habrás visto farfalle o lazos, una pasta muy estética tanto para servirla con salsas ligeras como para ensaladas, sobre todo si son tricolores (blanca, espinacas y tomate).
  • Parecida al farfalle son las margaritas, también disponibles en varios tamaños, colores y sabores, principalmente para ensaladas.
  • Los gigli, campanelle o liriosson otra pasta muy vistosa que nos queda genial con poco que la acompañemos por su forma de flor y bordes rizados. Es mejor elegir salsas suaves y ligeras y verduras u hortalizas picadas finas.

    Torcetti

    Torcetti

  • La pasta torcettitambién nos ayuda a crear platos de pasta muy vistosos. Se suelen encontrar hechos con sémola de trigo y de colores o sabores. Se pueden acompañar con todo tipo de salsas.

    Pasta quadrefiore

    Pasta quadrefiore

  • Los quadrefiore son pastas cuadradas con varias líneas a modo de estrías, huecas, aunque con un tiempo de cocción ligeramente mayor a los macarrones. Van muy bien con salsas densas y cremas.
  • Del estilo estriado de los quadrefiore están también los radiatori, que recuerdan a pequeños radiadores, y cuya textura es muy agradable. Acompáñalos con salsas de consistencia media.
  • Los rotelle tienen forma de rueda, que mantienen bien tras la cocción, y se suelen usar para ensaladas, aprovechando la vistosidad de su forma.

Como en este artículo sólo os queremos mostrar algunas de las pastas más comunes, podéis ampliar ver más tipos de pasta en este gráfico de Charming Italy (pincha sobre la imagen):

What kind of pasta is on my plate?
¿Qué tipo de pasta hay en tu plato? de Charming Italy

¿Cómo guardar la pasta?

Una vez que has comprado pasta tendrás que hacer hueco para guardarla en el lugar correspondiente. En el caso de las pastas secas no tiene ninguna complicación: si no has abierto el paquete, guárdalas en la despensa o armario cerrado, lejos de la luz del sol, en un lugar fresco y seco. Si ya la has abierto puedes guardarla en el mismo sitio con el paquete bien cerrado (puedes usar pinzas) o bien en botes cerrados. Para la pasta con formas y pequeña te sirve cualquier envase con tapa en el que quepan, y para espaguetis y pastas largas venden botes altos, de forma que no tengas que partirlos para guardarlos.
La pasta seca te puede durar muchos meses si la guardas bien.

Para las pastas frescas puedes mirar las instrucciones del envase, aunque lo normal es guardarlas en el frigorífico hasta 3 días, sin abrir. La mayoría de pastas frescas se pueden congelar, y con ello lograríamos que nos durasen de 2 a 3 meses. La pasta fresca casera se puede dejar secar y después guardar en la nevera o en el congelador, pero las pastas caseras rellenas es mejor cocerlas recién hechas porque tenderán a ablandarse.

La pasta cocida también se puede guardar para otro momento. Puedes hacer más cantidad de pasta y tenerla preparada para otro momento. Elige mejor pastas cortas, tubulares y con formas, que será más fácil que con pastas grandes, largas o planas. Una vez cocida la pasta escúrrela muy bien y deja que se enfríe un poco. Agítala para evitar que se pegue, rocíala con un poco de aceite de oliva y mézclala bien. Guárdala en bolsas con cierre hermético o en envases con tapa y mételo en la nevera, te aguantará hasta 4 días. También la puedes congelar y te durará hasta 3 meses. Después sólo tienes que descongelarla y calentarla.
Es importante que la pasta esté bien escurrida y templada o fría antes de guardarla, ya que si la metemos caliente en la bolsa o tupper, el vapor que sigue soltando se condensará y la pasta lo acabará absorbiendo. Cuando vayamos a utilizar la pasta estará muy blanda y se romperá con facilidad. El aceite también es recomendable para evitar que se apegotone.
Si refrigeras pasta mezclada con alguna salsa es recomendable comerla al día siguiente, la pasta absorberá el líquido de la salsa y puede quedar demasiado blanda.
La lasaña y los canelones ya hechos se pueden guardar en la nevera, bien tapados, hasta 3 días, y en el congelador en un recipiete hermético hasta 3 meses.

Recalentar la pasta guardada

La pasta que hemos guardado en la nevera o en el congelador (sin salsa) se puede recalentar a la cazuela o al microondas mejor que al horno, que la resecará bastante. Como consejo general, recalienta sólo lo que te vayas a comer, no toda la pasta, así se calentará antes, de forma más uniforme, y no estaremos recalentando una y otra vez comida que después tendremos que guardar de nuevo.

Si la quieres recalentar en una cazuela, pon a hervir suficiente agua para que cubra toda la pasta y cuando entre en ebullición echa la pasta. No es necesario descongelarla ni dejar que se temple, échala directamente. Tras 30 segundos si es refrigerada o 60 si es congelada, escúrrela y sírvela. No la cuezas más de ese tiempo o quedará demasiado blanda.

Para recalentar la pasta al microondas ponla directamente en un plato y tápala con una tapa apta para microondas. Caliéntala entre 1 minuto y 1/2 y 2 minutos a potencia media, remuévela y ponla 30 segundos más. Sírvela directamente. Se pueden añadir salsas o lo que quieras para acompañar.

También se puede recalentar al vapor, aunque es más probable que la pasta acabe absorbiendo más agua de lo deseable. Coloca la pasta en la vaporera y sácala cuando esté caliente (2-3 minutos).

Si lo que quieres recalentar es pasta mezclada con una salsa, puedes hacerlo al baño maría o a fuego lento, tapada. Te quedará mucho mejor si la metes en una bolsa hermética apta para cocinar o para horno y la introduces en una olla con agua hirviendo. Después sólo tienes que sacar la bolsa y servir directamente. Tardará cerca de 2 minutos.

La lasaña y los canelones se pueden recalentar al microondas, preferiblemente tapados, para que la salsa no pierda humedad, a potencia media, unos 2 minutos si es refrigerado y 3-4 si es congelado.
También los puedes meter directamente al horno precalentado (170-190ºC) y tardarán 8-10 minutos. Después se puede gratinar normalmente, pero teniendo en cuenta que la salsa habrá perdido bastante agua y puede quemarse.

Consejos antes de cocer pasta

  • Ten preparados tanto los ingredientes como los accesorios antes de empezar.
  • Vigila la pasta para que no se salga ni se haga demasiado.
  • Usa siempre suficiente agua para evitar que se pegue la pasta. Como mínimo, el triple de agua que de pasta. No pasa nada si cueces la pasta en muchísima agua pero sí pasa si lo haces en poca agua.
  • No eches la pasta antes de que hierva el agua, será mucho más difícil controlar cuándo está hecha.
  • Si no quieres que se te pase la pasta, no la dejes más tiempo del necesario en agua, ya sea caliente o fría, porque la seguirá absorbiendo.
  • Puedes añadir sal al agua de cocción, ayuda a que algunas pastas conserven su textura.
  • Puedes añadir aceite al agua de cocción cuando cuezas pastas grandes o planas para evitar que se peguen.
  • No escurras demasiado la pasta que vayas a servir inmediatamente, puede enfriarse rápidamente, pegarse y quedar seca. Simplemente drena el agua y sirve la pasta rápidamente.
  • Si hace frío, calienta los platos en los que vas a poner la pasta, de esa forma estará caliente durante más tiempo.
  • Puedes reservar un poco del agua de cocción de la pasta para añadir a la salsa que la acompañe y que sea un poco más ligera.
  • Si mezclas varias pastas en la misma olla, que sean todas del mismo tamaño y formas parecidas, y que tengan el mismo tiempo de cocción

Cómo cocer pasta seca

Pasta al dente: pasta cocida de forma que esté hecha, firme, pero no dura, que ofrece alguna resistencia al ser mordida, que no se rompe al removerla.

Para elaborar casi cualquier plato de pasta lo primero que tendremos que hacer será hervirla para ablandarla. La pasta necesita bastante agua para ello, no se puede calentar y ablandar pasta seca en el microondas ni en el horno, necesita un medio acuoso, y para que quede al dente es necesario que todo el tiempo de cocción sea en agua hirviendo, manteniendo una temperatura constante que permita que todas las piezas de pasta se cuezan homogéneamente.
Antes de empezar revisa el paquete de pasta para ver cuántos minutos necesita. Si especifica que la pasta está lista en 10 minutos, significa que cuando empiece el agua a hervir tienes que echar la pasta y contar 10 minutos antes de sacarla.

Si vas a acompañar la pasta con alguna salsa, tenla preparada o hazla mientras se cuece la pasta.
Para cocer 100 gramos de pasta utiliza al menos 2 litros de agua. Ponla a fuego fuerte con una cucharadita de sal y remuévelo. Tápalo si quieres que conserve el calor y entre en ebullición antes. Procura que tu cacerola u olla sea lo suficientemente grande para la pasta.
Cuando el agua entre en ebullición fuerte añade la pasta y remuévelo. Bájalo a fuego medio-bajo y déjalo cocer el tiempo que indique el paquete. Puedes probar la pasta 30 segundos antes para ver si está hecha.
Apaga el fuego, drena el agua o vacía la cacerola en un colador de pasta y sirve la pasta inmediatamente. No la agites ni la dejes en el escurridor mucho tiempo.

Para cocer espaguetis, tallarines u otras pastas largas el método es exactamente el mismo, salvo que tendremos que forzar poco a poco la pasta dentro de la cacerola conforme se vaya ablandando.

Para la pasta fresca y la pasta rellena mira también los minutos que especifique el paquete, que suelen ser menos que la pasta seca, y tampoco la escurras demasiado, se seca y enfría rápidamente.

No laves la pasta una vez cocida, perderá sabor y será seguir añadiendo agua, además de que se enfriará rápidamente.

Añade la cantidad justa de salsa o sírvela aparte, demasiada salsa enmascara el sabor de la pasta.

Cómo hacer pasta fresca casera sin huevo

Para comer pasta a tu gusto, con los sabores que tú quieras, no hay nada como hacerla en casa. El proceso es sencillo aunque requiere tiempo, y se puede hacer con o sin máquina para pasta.

Para hacer pasta sin máquina os recomendamos que consultéis esta receta-tutorial de Vegan Backpacker. La receta es bien sencilla: para hacer la masa sólo necesitáis 2 tazas y 1/4 de haria de trigo y 3/4 de taza + 1 cucharada de agua. Se mezclan ambos y se amasa hasta formar una bola firme. Después se corta la masa en dos partes y se comienza estirando una de ellas hasta que tenga un espesor de 3-5 mm, se cubre de harina, se dobla y se corta en tiras. Lo mismo con la otra parte de masa. Una vez hecha sólo necesita 2-3 minutos de cocción.

Para hacer pasta con máquina, echad un vistazo a la receta-tutorial de Vegan Dad, en la que usa harina de trigo, harina de semolina y opcionalmente aceite de oliva. El aceite de oliva mejora bastante la textura de las pastas grandes.

También es fácil hacer pastas rellenas utilizando cualquiera de las dos recetas anteriores. En lugar de cortar la pasta en tiras, córtala en círculos, cuadrados o rectángulos, prepara un relleno y coloca una pequeña cantidad. Los tortellini y ravioli son de los más fáciles. En este vídeo puedes ver cómo hacer la forma de los tortellini:

Algunas recetas con pasta

Ensalada de pasta sabrosa para picnic
Rigatoni con crema de anacardos y gratinado crujiente
Pasta caponata
Espaguetis con seitán y espárragos
Pasta scampi vegana
Lasagna de setas
Pasta a la naranja con soja
Ensalada de gurullos con pico de gallo
Tallarines de arroz al vino tinto

Salteado de soja con macarrones

Fideos salteados con pimientos

Fideos salteados con pimientos | Cocina de Nihacc

Fideos salteados con pimientos
Bucatini con cintas de espárragos
Canelones rellenos de soja texturizada
Pasta all’arrabbiata
Raviolis de hongos, aceitunas negras y cajú
Espirales con carbonara de seitán
Mac&Cheese vegano (macarrones con queso vegano)
Canelones de verdura y bechamel con salsa de cheddar vegetal
Espaguetis de espelta con crema de calabaza
Ensalada fresca de macarrones
Pasta de maíz con seitán crujiente, nata de soja y hierbas
Pasta con espinacas y rodajas de tomate
Pasta y garbanzos con tomate
Pastel de torcetti al fungo porcino
Ensalada de pasta y calabacín en escabeche
Canelones de espinacas ecológicas a la catalana
Ravioli de espinacas y soja con nata a las finas hierbas

En inglés:
Spaghetti and tempeh cubes
Super easy pasta bolognese
Pesto pasta
Friday night pasta salad
Dairy-free pasta salad
Cappellini in fresh tomato cream sauce

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Comentarios (1)

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  1. Gustavo dice:

    Hola. Muy instructiva la página. Me enseñó un montón de cosas que no sabía.
    Pregunto: Se pueden cocinar fideos duros al vapor utilizando obviamente una vaporera ? O sea, alcanza el vapor concentrado en la olla para hidratar y cocinar los fideos ? Desde ya, muchas gracias !

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