La pasta: tipos, salsas, métodos de cocción y consejos para disfrutarla

¿Pasta fresca o pasta seca? ¿Todas llevan huevo?
La pasta fresca es la que vemos más tierna y casi siempre en la sección de refrigerados. Tiene un mayor contenido en agua y suelen estar hechas con huevo (no todas, siempre puedes revisarlo) para dar color y sabor. Las pastas frescas más comunes suelen ser las rellenas, como los ravioli, junto con nidos de tallarines. Requieren poco tiempo de cocción y absorben menos agua, por eso para usarla como la pasta seca normal tendrás que usar un 50% más de pasta fresca (en comparación con lo que usarías de pasta seca).
También se puede hacer pasta fresca en casa sin huevo y usarla exactamente igual que las que venden, pero personalizándolas a nuestro gusto, coloreándolas y dándoles sabor con remolacha, espinacas o zanahorias, y elaborándola con otras harinas (de arroz, soja, avena, etc).
Las mejores salsas para pasta fresca son las ligeras, que no enmascararán su sabor, sólo lo acompañarán.
La pasta seca es la más común y fácil de encontrar, se vende con muchas más formas, de muchos tipos de harinas, colores y sabores. Normalmente se hacen con harina de semolina de trigo durum, agua y sal, aunque algunas pueden contener huevos (lo suelen indicar claramente, y son pocas). Lo mejor de estas pastas es que hay mucha variedad y se pueden almacenar durante mucho tiempo. Las más comunes son los clásicos espaguetis, macarrones, placas para lasaña o canelones y fideos para sopa, los de toda la vida.
La pasta seca absorbe mucha agua en la cocción, llegando a doblar y hasta triplicar su tamaño (depende de la pasta que sea), por lo que cunde más que la misma cantidad de pasta fresca.
Para las pastas secas podemos utilizar tanto salsas ligeras como más densas.

Dentro de las pastas secas han surgido en los últimos años las pastas de legumbres. Macarrones, espirales, espaguetis… iguales que la pasta seca de trigo, pero hechos con harina de garbanzos, lentejas, soja, guisantes, etc.
Estas pastas pueden sustituir perfectamente a las de trigo, son más nutritivas y más proteicas, y no contienen gluten. Eso sí, hay que atender siempre a las instrucciones del paquete porque tienen diferentes tiempos de cocción.
Colores y sabores
Muchas veces entre la pasta seca normal y fresca encontramos algunas con colores y sabores, como los espaguetis o espirales tricolor. Normalmente con echar un vistazo a la etiqueta podemos ver de dónde salen esos colores y sabores. Los más comunes son espinacas, tomate y zanahoria.
- La pasta de espinaca se suele hacer añadiendo espinacas tiernas picadas o trituradas a la pasta, aportando un color oscuro y poco sabor.

Hay muchos más sabores poco comunes de pastas, como de ajo, ajo y hierbas, frambuesas, azafrán, limón, pimientos picantes, alcachofas asadas, cebolla morada, cilantro, naranja, jengibre, setas (de varios tipos), calabaza, etc.
Lo normal es encontrar la pasta seca normal y corriente y 3 o 4 colores, casi siempre mezclados, y todo lo que se salga de ahí serán ya marcas gourmet con un precio más elevado y en ocasiones privativo. ¡Que por probarlos que no quede! Si te come la curiosidad, compra un paquete pequeño y prepáralos según las instrucciones, acompañándolos de alguna salsa de sabor suave o simplemente aceite y ajo. Si te gustaría probarlas y comerlas todas, es preferible que las hagas en casa. La preparación de las pastas es muy fácil y lo único raro para estos casos es que tienes que poner una pequeña cantidad de aquello con lo que las quieras dar sabor o color, preferiblemente en forma de concentrado. Al final del artículo te enseñamos cómo hacer tu propia pasta casera.
¿De qué está hecha la pasta?
Otra cosa en la que fijarnos además del color y sabores de la pasta, es en la harina con la que está hecha. La mayoría de pastas que encontramos en cualquier tienda o supermercado están hechas con harina o sémola de trigo duro. Es harina fina de trigo que contiene bastante gluten, lo que hace que la pasta sea elástica y se pueda fabricar con muchas formas distintas.
Las pastas de trigo de color más oscuro pueden ser integrales o con salvado. Mira los ingredientes para asegurarte de que estás comprando pasta integral (el ingrediente principal ha de ser harina o sémola integral) y no pasta blanca con un poco de salvado.
Si ves pastas con un color blanco muy transparentes, seguramente sean de harina de arroz. Poco a poco parece que van entrando en la normalidad las pastas de arroz y de maíz, no sólo porque no contienen gluten, sino porque son otra opción más que en otros países son tan comunes como nuestra pasta de trigo. La pasta hecha con arroz tiene un sabor más suave aún, se suele cocer más rápidamente y queda tierna pero entera. La mayoría de pastas de arroz son fideos o spaghetti más finos o gruesos, tallarines y pastas para sopa, y se pueden encontrar en supermercados orientales a precios más baratos que en tiendas especializadas.

La pasta hecha con harina de maíz tiene un color amarillo más pálido que la de trigo, y en ocasiones puede ser parcialmente translúcida, como una mezcla entre la de trigo y la de arroz. Al cocerla queda más entera y es más difícil que se pase y se rompa. No se nota el sabor del maíz, pero sí esa textura tan agradable de estar comiendo pasta al dente sin tener que vigilar constantemente el punto justo. La pasta más apropiada son los spaghetti finos y la pasta para ramen, que serán las que mejor te quedarán. También hay placas para lasaña y canelones, macarrones, pasta para sopa, tallarines, etc. La puedes encontrar en supermercados y tiendas orientales, algunos supermercados y tiendas especializadas.
Entre los más raros están los fideos de batata chinos, casi transparentes pero con un tono verde o marrón, brillantes, que suelen venir en bolsas grandes recogidos como si fueran cuerdas o nidos de pasta. Requieren pocos minutos de cocción y quedan muy blandos.
Más blandos que los de batata y con una textura gelatinosa: los fideos de soja o judía mungo, también llamados fideos de celofán. Tras pocos minutos de cocción se vuelven muy tiernos, casi transparentes y gelatinosos. La verdad es que recién cocidos y colocados en un plato parecen una medusa. Absorben muy bien todos los sabores y colores que les pongamos.
Más blandos aún, pero no tan gelatinosos y mucho más frágiles son los fideos o tallarines de tofu, que se suelen vender frescos, en paquetes herméticos con agua con sal, o tofu shirataki. Están hechos de tofu (de ahí su nombre y fragilidad) en lugar de harina de soja o de trigo, necesitan muy poca cocción, si acaso sólo calentarlos, y es pasta muy alta en proteínas y baja en hidratos de carbono. Se usa más en la cocina japonesa que en la china, y se puede encontrar en algunos supermercados asiáticos en la sección de refrigerados (no se pueden congelar).
En el caso de las pastas de legumbres, el tipo de legumbre determina el color de la pasta: con lentejas rojas quedará una pasta de color naranja oscuro brillante, las pastas de guisantes son verdes, etc.
Hay muchas más pastas hechas con otras harinas: de kamut, de avena, de centeno, de trigo sarraceno, de mijo… Al igual que con los colores y sabores, prueba pastas de distintos tipos de harinas, aunque estemos acostumbrados a las pastas de trigo, nos pueden dar mucho juego en la cocina.
Las formas de la pasta
A la hora de elegir algún tipo de pasta no podemos quedarnos parados frente a los estantes y elegir al azar, será mucho mejor pensar primero qué plato o qué tipo de plato queremos preparar con ella, si es una ensalada, una sopa, un primer plato, plato principal, con salsa, con crema, al horno, etc.
Nos fijaremos en las formas de la pasta y así entenderemos mejor para qué han sido diseñadas.
Empezaremos por las pastas más pequeñas.
Pastas de tamaño pequeño
Las pastas de tamaño más pequeño suelen estar pensadas para usarse en sopas. Las pastas más pequeñas son mejores para sopas, caldos y consomés claros, en los que pueden cocerse bien sin peligro de romperse, y las más gruesas (también dentro de las pequeñas) se usan en sopas más densas y cremosas para evitar que se rompan o que no se note su presencia, y también se pueden usar para algunas ensaladas de pasta.
Las pastas más comunes de esta categoría son
- Sopa de letras, que es pasta de tamaño pequeño con formas de letras. Las puedes encontrar de sémola de trigo y algunas con sabores mezclados (espinacas, tomate y zanahoria principalmente)
- Cuscús, que no se suele usar en sopas sino en ensaladas a pesar de su pequeño tamaño, porque tras su cocción en agua o al vapor queda muy suelta y agradable con verduras y hortalizas picadas. Hay varios tipos de cuscús según su tamaño (fino, medio o grueso) y la harina con la que está hecho (blanca, integral, etc.)



Otras pastas pequeñas que podemos encontrar son los anillos o anellini (pasta con forma de circulitos), peperini (son como cuentas alargadas), ditalini (parecen rigatoni pequeñitos cortados) o tubettini (pequeños tubitos de pasta).
Pastas tubulares
Para primeros platos y platos principales, para servir con salsas densas que se pierdan entre la pasta o para platos al horno podemos usar pastas tubulares o huecas. Algunas de ellas, al ser grandes o muy grandes, se pueden rellenar y servir o gratinar al horno, como los canelones.
- La pasta tubular más conocida son los macarrones o penne rigate, que pueden ser lisos o estriados, hechos con sémola de trigo o de arroz (también los hay de otras harinas), normales o integrales e incluso tricolores (espinacas, tomate y zanahoria o remolacha). Tienen un tamaño y grosor medio, se cuecen en unos 10 minutos (mira siempre las instrucciones del paquete) y se suelen acompañar con salsas densas de tomate o nata para cocinar. También se pueden gratinar y acompañar de hortalizas asadas.
- Muy parecidos a los penne rigate son los rigatoncini y rigatoni, un poquito más grandes, redondos y con los bordes rectos, que también pueden ser lisos o acanalados, y que principalmente se fabrican con sémola de trigo duro. Se acompañan muy bien con salsas densas y quedan genial al horno.
- Similares a los anteriores serían los maccheroni o “macaroni”, un poquito más largos y de bordes rectos (no cortados en diagonal), que se usan exactamente igual.
- Los manicotti son muy parecidos también, un poco más grandes que los penne rigate, estriados y finos, que se pueden acompañar de salsas ligeras o densas.


Pastas largas
Además de las pastas de tamaño pequeño y las huecas, encontraremos fácilmente fideos o pastas largas, que aunque se pueden usar para casi las mismas preparaciones, tendrán una forma, cocción y sabor distinto y unas irán mejor que otras con determinados tipos de salsa. Piensa por ejemplo que cuando añadimos una salsa muy líquida a un plato de spaghetti, tiende a quedarse en el plato, ya que por la forma de la pasta no se adhiere.
Las pastas largas se acompañan mejor con salsas de tomate ligeras, aceites, cremas suaves, etc. Las pastas más anchas y gruesas van genial con salsas más espesas.
- Los spaghetti son los más conocidos y consumidos de las pastas largas. Normalmente están hechos de sémola de trigo, pero los podemos encontrar de arroz, de kamut, de avena o de otros cereales, también integrales y en diferentes largos, colores y sabores. Se pueden servir tanto con salsas ligeras como densas, aunque es preferible algo intermedio. También van muy bien simplemente con aceite de oliva y ajo.
- Si quieres unos spaghetti más finos y con una cocción más rápida, elige spaghettini, y si los quieres más gruesos, spaghettoni.


En cualquier supermercado puedes encontrar pasta para lasagna que no necesita cocción: solo tienes que colocar las placas y asegurarte de que tu relleno tiene un poco más de líquido, porque se hidratan y cocinan con ello.
Junto con estas pastas largas irían pastas orientales como el ramen, soba o somen, pero hablaremos de todas las pastas orientales juntas en otro artículo.
Formas de fantasía
Además de todas estas hay también pastas con formas muy vistosas, normalmente de pasta seca y sin huevo, que sin duda entran por los ojos y nos ayudan a crear platos con una presentación mucho más cuidada, además de tener texturas diferentes que podemos aprovechar con muchos tipos de salsas diferentes, aunque en general las pastas con formas van muy bien con salsas espesas a base de tomate, salsas con verduras y hortalizas picadas, con soja texturizada o seitán, y con salsas de queso vegano.
- Una de las pastas con formas más grandes y versátiles son los conchiglione, que son pastas muy grandes con forma de concha, que tras cocerlas podemos rellenar, igual que los paccheri. Su versión en tamaño, digamos, normal, son los conchiglie, conchitas de pasta que se pueden servir con cualquier tipo de salsa.
- Otra pasta muy grande son los lumaconi, que se suelen cocer y después gratinar al horno con una buena cantidad de salsa y hortalizas.



Como en este artículo sólo os queremos mostrar algunas de las pastas más comunes, podéis ampliar ver más tipos de pasta en este gráfico de Charming Italy (pincha sobre la imagen):

¿Qué tipo de pasta hay en tu plato? de Charming Italy
¿Cómo guardar la pasta?
Una vez que has comprado pasta tendrás que hacer hueco para guardarla en el lugar correspondiente. En el caso de las pastas secas no tiene ninguna complicación: si no has abierto el paquete, guárdalas en la despensa o armario cerrado, lejos de la luz del sol, en un lugar fresco y seco. Si ya la has abierto puedes guardarla en el mismo sitio con el paquete bien cerrado (puedes usar pinzas) o bien en botes cerrados. Para la pasta con formas y pequeña te sirve cualquier envase con tapa en el que quepan, y para espaguetis y pastas largas venden botes altos, de forma que no tengas que partirlos para guardarlos.
La pasta seca te puede durar muchos meses si la guardas bien.

Para las pastas frescas puedes mirar las instrucciones del envase, aunque lo normal es guardarlas en el frigorífico hasta 3 días, sin abrir. La mayoría de pastas frescas se pueden congelar, y con ello lograríamos que nos durasen de 2 a 3 meses. La pasta fresca casera se puede dejar secar y después guardar en la nevera o en el congelador, pero las pastas caseras rellenas es mejor cocerlas recién hechas porque tenderán a ablandarse.
La pasta cocida también se puede guardar para otro momento. Puedes hacer más cantidad de pasta y tenerla preparada para otro momento. Elige mejor pastas cortas, tubulares y con formas, que será más fácil que con pastas grandes, largas o planas. Una vez cocida la pasta escúrrela muy bien y deja que se enfríe un poco. Agítala para evitar que se pegue, rocíala con un poco de aceite de oliva y mézclala bien. Guárdala en bolsas con cierre hermético o en envases con tapa y mételo en la nevera, te aguantará hasta 4 días.
También la puedes congelar y te durará hasta 3 meses. Para congelarla bien, una vez escurrida lávala con agua corriente para enfriarla rápido, escúrrela de nuevo, sécala un poco con papel de cocina y ponla en las bolsas o recipientes de congelación, y métela al congelador. Después sólo tienes que descongelarla y calentarla, o bien blanquear 1-2 minutos en agua hirviendo.
Es importante que la pasta esté bien escurrida y templada o fría antes de guardarla, ya que si la metemos caliente en la bolsa o tupper, el vapor que sigue soltando se condensará y la pasta lo acabará absorbiendo. Cuando vayamos a utilizar la pasta estará muy blanda y se romperá con facilidad. El aceite también es recomendable para evitar que se apegotone.
Si refrigeras pasta mezclada con alguna salsa es recomendable comerla al día siguiente, la pasta absorberá el líquido de la salsa y puede quedar demasiado blanda.
La lasaña y los canelones ya hechos se pueden guardar en la nevera, bien tapados, hasta 3 días, y en el congelador en un recipiete hermético hasta 3 meses.
Recalentar la pasta guardada
La pasta que hemos guardado en la nevera o en el congelador (sin salsa) se puede recalentar a la cazuela o al microondas mejor que al horno, que la resecará bastante. Como consejo general, recalienta sólo lo que te vayas a comer, no toda la pasta, así se calentará antes, de forma más uniforme, y no estaremos recalentando una y otra vez comida que después tendremos que guardar de nuevo.
A la cazuela
Si la quieres recalentar en una cazuela, pon a hervir suficiente agua para que cubra toda la pasta y cuando entre en ebullición echa la pasta. No es necesario descongelarla ni dejar que se temple, échala directamente. Tras 30 segundos si es refrigerada o 1-2 minutos si es congelada, escúrrela y sírvela. No la cuezas más de ese tiempo o quedará demasiado blanda.
Al microondas
Para recalentar la pasta al microondas ponla directamente en un plato y tápala con una tapa apta para microondas. Caliéntala entre 1 minuto y 1/2 y 2 minutos a potencia media, remuévela y ponla 30 segundos más. Sírvela directamente. Se pueden añadir salsas o lo que quieras para acompañar.
Al vapor
También se puede recalentar al vapor, aunque es más probable que la pasta acabe absorbiendo más agua de lo deseable. Coloca la pasta en la vaporera y sácala cuando esté caliente (2-3 minutos).
Si lo que quieres recalentar es pasta mezclada con una salsa, puedes hacerlo al baño maría o a fuego lento, tapada. Te quedará mucho mejor si la metes en una bolsa hermética apta para cocinar o para horno y la introduces en una olla con agua hirviendo. Después sólo tienes que sacar la bolsa y servir directamente. Tardará cerca de 2 minutos.
Al horno
La lasaña y los canelones se pueden recalentar al microondas, preferiblemente tapados, para que la salsa no pierda humedad, a potencia media, unos 2 minutos si es refrigerado y 3-4 si es congelado.
También los puedes meter directamente al horno precalentado (180-190ºC) y tardarán 8-10 minutos. Después se puede gratinar normalmente, pero teniendo en cuenta que la salsa habrá perdido bastante agua y puede quemarse.
Consejos antes de cocer pasta
- Ten preparados tanto los ingredientes como los accesorios antes de empezar.
- Vigila la pasta para que no se salga ni se haga demasiado.
- Usa siempre suficiente agua para evitar que se pegue la pasta. Como mínimo, el triple de agua que de pasta. No pasa nada si cueces la pasta en muchísima agua pero sí pasa si lo haces en poca agua.
- No eches la pasta antes de que hierva el agua, será mucho más difícil controlar cuándo está hecha.
- Si no quieres que se te pase la pasta, no la dejes más tiempo del necesario en agua, ya sea caliente o fría, porque la seguirá absorbiendo.
- Puedes añadir sal al agua de cocción, ayuda a que algunas pastas conserven su textura.
- Puedes añadir aceite al agua de cocción cuando cuezas pastas grandes o planas para evitar que se peguen.
- No escurras demasiado la pasta que vayas a servir inmediatamente, puede enfriarse rápidamente, pegarse y quedar seca. Simplemente drena el agua y sirve la pasta rápidamente.
- Si hace frío, calienta los platos en los que vas a poner la pasta, de esa forma estará caliente durante más tiempo.
- Puedes reservar un poco del agua de cocción de la pasta para añadir a la salsa que la acompañe y que sea un poco más ligera.
- Si mezclas varias pastas en la misma olla, que sean todas del mismo tamaño y formas parecidas, y que tengan el mismo tiempo de cocción
Cómo cocer pasta seca
Pasta al dente: pasta cocida de forma que esté hecha, firme, pero no dura, que ofrece alguna resistencia al ser mordida, que no se rompe al removerla.
Para elaborar casi cualquier plato de pasta lo primero que tendremos que hacer será hervirla para ablandarla. La pasta necesita bastante agua para ello, no se puede calentar y ablandar pasta seca en el microondas ni en el horno, necesita un medio acuoso, y para que quede al dente es necesario que todo el tiempo de cocción sea en agua hirviendo, manteniendo una temperatura constante que permita que todas las piezas de pasta se cuezan homogéneamente.
Antes de empezar revisa el paquete de pasta para ver cuántos minutos necesita. Si especifica que la pasta está lista en 10 minutos, significa que cuando empiece el agua a hervir tienes que echar la pasta y contar 10 minutos antes de sacarla.
Método para cocer 100 gramos de pasta

Si vas a acompañar la pasta con alguna salsa, tenla preparada o hazla mientras se cuece la pasta.
Para cocer 100 gramos de pasta utiliza al menos 2 litros de agua. Ponla a fuego fuerte con una cucharadita de sal y remuévelo. Tápalo si quieres que conserve el calor y entre en ebullición antes.
Procura que tu cacerola u olla sea lo suficientemente grande para la pasta.
Cuando el agua entre en ebullición fuerte añade la pasta y remuévelo. Bájalo a fuego medio-bajo y déjalo cocer el tiempo que indique el paquete. Puedes probar la pasta 30 segundos antes para ver si está hecha.
Apaga el fuego, drena el agua o vacía la cacerola en un colador de pasta y sirve la pasta inmediatamente. No la agites ni la dejes en el escurridor mucho tiempo.
Para cocer espaguetis, tallarines u otras pastas largas el método es exactamente el mismo, salvo que tendremos que forzar poco a poco la pasta dentro de la cacerola conforme se vaya ablandando.
Para la pasta fresca y la pasta rellena mira también los minutos que especifique el paquete, que suelen ser menos que la pasta seca, y tampoco la escurras demasiado, se seca y enfría rápidamente.
No laves la pasta una vez cocida, perderá sabor y será seguir añadiendo agua, además de que se enfriará rápidamente.
Añade la cantidad justa de salsa o sírvela aparte, demasiada salsa enmascara el sabor de la pasta.
Cómo hacer pasta fresca casera sin huevo
Para comer pasta a tu gusto, con los sabores que tú quieras, no hay nada como hacerla en casa. El proceso es sencillo aunque requiere tiempo, y se puede hacer con o sin máquina para pasta.
Para hacer pasta sin máquina os recomendamos que consultéis esta receta-tutorial de Vegan Backpacker. La receta es bien sencilla: para hacer la masa sólo necesitáis 2 tazas y 1/4 de haria de trigo y 3/4 de taza + 1 cucharada de agua. Se mezclan ambos y se amasa hasta formar una bola firme. Después se corta la masa en dos partes y se comienza estirando una de ellas hasta que tenga un espesor de 3-5 mm, se cubre de harina, se dobla y se corta en tiras. Lo mismo con la otra parte de masa. Una vez hecha sólo necesita 2-3 minutos de cocción.
Para hacer pasta con máquina, echad un vistazo a la receta-tutorial de Vegan Dad, en la que usa harina de trigo, harina de semolina y opcionalmente aceite de oliva. El aceite de oliva mejora bastante la textura de las pastas grandes.
También es fácil hacer pastas rellenas utilizando cualquiera de las dos recetas anteriores. En lugar de cortar la pasta en tiras, córtala en círculos, cuadrados o rectángulos, prepara un relleno y coloca una pequeña cantidad. Los tortellini y ravioli son de los más fáciles.
Algunas recetas con pasta












Pasta all’arrabbiata
Raviolis de hongos, aceitunas negras y cajú
Espirales con carbonara de seitán
Mac&Cheese vegano (macarrones con queso vegano)
Canelones de verdura y bechamel con salsa de cheddar vegetal
Espaguetis de espelta con crema de calabaza
Ensalada fresca de macarrones
Pasta de maíz con seitán crujiente, nata de soja y hierbas
Pasta con espinacas y rodajas de tomate
Pasta y garbanzos con tomate
Pastel de torcetti al fungo porcino
Ensalada de pasta y calabacín en escabeche
Canelones de espinacas ecológicas a la catalana
Ravioli de espinacas y soja con nata a las finas hierbas
En inglés:
Spaghetti and tempeh cubes
Super easy pasta bolognese
Pesto pasta
Friday night pasta salad
Dairy-free pasta salad
Cappellini in fresh tomato cream sauce

Chef vegana, investigando la gastronomía vegana y todas sus posibilidades. En CreatiVegan.net subo recetas. En GastronomiaVegana.org subo tutoriales y artículos sobre ingredientes y procesos.
Hola. Muy instructiva la página. Me enseñó un montón de cosas que no sabía.
Pregunto: Se pueden cocinar fideos duros al vapor utilizando obviamente una vaporera ? O sea, alcanza el vapor concentrado en la olla para hidratar y cocinar los fideos ? Desde ya, muchas gracias !
Hola Gustavo, si se puede pero hay que cocerlos bastante tiempo, quedan muy al dente, prueba mejor con espaguetis o pastas similares con salsas tipo wok quedan geniales. Solo hay que meterlos en la vaporera como cualquier otro alimento no meter en ningun recipiente con agua.
Espero haberte ayudado! =)
– Me interesaría cocinar 1 día soja y para no pasarme con el tiempo como las lentejas que necesitan mas rato para la cocción para saber mas o menos el tiempo correcto, gracias, Que no he puesto ningún comentario sobre la pasta que es muy sana pero sin pasarse por supuesto,
Hola Salva!
Tienes que dejarlas en remojo toda la noche y después cocerlas 2-3 horas en olla normal o 12-15 minutos en la olla a presión.
Un saludo!
Muy interesante la página, pero creo necesaria una puntualización. En la cocina italiana, recomiendan encarecidamente no cocer la pasta añadiendo aceite al agua, ya que éste quitará adherencia a las salsas con la pasta, para evitar que se pegue es recomendable remover constantemente al principio de la cocción, así como hacerlo de vez en cuando mientras está se está cociendo. También hay la mala costumbre de enfriarla con agua corriente después de la cocción, esto solamente es recomendable para la pasta que se vaya a utilizar en ensaladas o en frío.