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Cómo organizar una comida o cena formal

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Preparar una comida o cena formal para varias personas siempre requiere de imaginación y trabajo. Para hacerla vegana (100% vegetariana) sólo hay que hacer pequeños cambios, no nos dará mucho más trabajo y podremos satisfacer a tod@s l@s comensales. Además, si lo planificamos bien, no nos pasaremos todo el día en la cocina.

Preparando la base del menú

Para empezar tomaremos nota del número de personas que vendrán a comer o a cenar. Apuntaremos también los gustos de cada un@ y sus necesidades especiales si las hubiese. Cuando cocinamos para l@s demás es importante que tod@s puedan comer a gusto de todo lo que vayamos a servir, por eso es mejor empezar por los gustos y necesidades y a partir de ahí elaborar el menú. Es mucho mejor y más rápido que hacer un tipo de comida para cada persona, lo que implica tener que hacer platos separados (con el tiempo que cada uno conlleva) y después tener que calentarlos uno por uno y servirlos. A ser posible, toma todos estos datos con bastante antelación, mínimo 1 semana antes del evento para tener tiempo suficiente de pensar los platos, comprar los ingredientes y cocinar los platos en varias fases.

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  • Si hay personas que no deben tomar mucha sal o que necesitan una dieta baja en sodio, prepararemos todos los platos con sal sin sodio. El resto de comensales no tendrán problema con ello, la comida sabrá igual de buena.
  • Si hay personas con algún tipo de alergia alimentaria, haremos todo el menú adaptado a ello. Por ejemplo, sin gluten, sin frutos secos, sin cacahuetes, etc. No hay ningún motivo por el que el resto de personas no puedan comer una cena sin gluten o sin alguno de estos ingredientes, de hecho cualquier innovación o plato nuevo (siempre que esté bueno, claro) siempre es bien recibido y no suelen preguntarse si tiene o no tiene gluten.
  • Asimismo se tendrán en cuenta otras restricciones asociadas a situaciones o medicaciones específicas, por ejemplo las personas que toman sintrom deben consumir moderadamente verduras de hoja verde, por lo que reduciremos la cantidad de estos ingredientes en el menú o facilitaremos que puedan apartarse. Otras personas necesitan que los alimentos tengan texturas suaves para poder masticarlas bien, o no pueden tomar cosas con sabores muy fuertes o picantes por problemas de estómago.
  • Lo mismo ocurre con los gustos. Los gustos son algo personal y subjetivo, hay personas a las que no les gustan determinados alimentos, y basar una comida entera en cosas que no les gustan resultará desagradable. Por ello trataremos de recoger sus gustos y sugerencias. Pregunta también de qué forma no les gustan esos alimentos. Hay personas a las que no les gustan algunas verduras cocidas pero sí fritas, al vapor o asadas, o en puré, o como ingrediente de otra preparación (“si no se nota sí me lo como”).

Una vez tengamos estos datos podemos empezar a planificar el menú.
Veremos primero ingredientes que podemos usar y algunas ideas.

Ingredientes

Como comentábamos al principio, hacer todo un banquete vegano sólo requiere pequeñas modificaciones. O muchas modificaciones, innovando en cada plato si tenemos la costumbre de hacer siempre la misma comida invariablemente. Es una buena oportunidad para llenar la mesa de sabores y texturas diferentes y enriquecer nuestros conocimientos culinarios, al fin y al cabo, si siempre hacemos las mismas cosas no aprendemos nada, no podemos incorporar más preparaciones a nuestro recetario personal (las recetas que sabemos hacer, independientemente de que las apuntemos en papel) y no podemos descubrir nuevos aromas y sabores.

  • Legumbres: judías, lentejas y garbanzos son las más conocidas. Además existen variedades diferentes de cada una, con tamaños, colores, texturas y sabores diferentes. Por ejemplo las alubias azuki, que las hay rojas y negras, tienen un sabor más dulce y se usan mucho en la cocina japonesa y china para más cosas que guisos y potajes: se hace un puré dulce o salado para usar como relleno, para postres e incluso para helados. Gracias a la textura cremosa que tienen las legumbres podemos usarlas para cremas, patés, purés, croquetas, empanadas… además de cocerlas podemos asarlas al horno (los garbanzos quedan especialmente bien), saltearlas a la sartén (incluso con salsa barbacoa), freírlas con un poco de aceite y especias, convertirlas en crema e incorporarlas a otras preparaciones, etc. La soja también es una legumbre y la podemos utilizar exactamente igual, o usar derivados de ésta, como la leche de soja, tofu, yogures de soja, etc.
    Puede que al pensar en legumbres para una cena formal sólo se nos ocurra un potaje, pero las posibilidades son muchas más. Por ejemplo, el hummus es un paté de garbanzos (además sin gluten ni frutos secos) que podemos servir con palitos de zanahoria y apio o tostas como aperitivo.
    Igual que el hummus podemos hacer patés con judías y lentejas, condimentadas con especias.
    Como snack o como acompañamiento podemos dorar garbanzos en la sartén o al horno con salsa de soja, salsa barbacoa, etc., hacer pequeñas hamburguesas o pastelitos… Con lentejas podemos hacer patés, cremas, ensaladas y también pastelitos como con los garbanzos. Las judías son más cremosas y las podemos aprovechar incluso como base para salsas.
    Además de esto podemos encontrar harinas de legumbres, las más usadas son la harina de garbanzos y la harina de soja, que sirven casi igual que cualquier otra harina, tanto para salados como dulces, aunque la harina de garbanzos es muy popular para sustituir el huevo en tortillas de patatas.
  • Cereales y semillas: arroz, trigo, maíz, mijo, sorgo, centeno, avena, quinoa, kamut, espelta, cebada… hay un montón de cereales que podemos usar. Arroces, por ejemplo, hay cientos de variedades, desde el arroz blanco normal y corriente, redondo, hasta arroces rojos, negros, glutinosos y aromatizados. La ventaja que nos dan todos los cereales y semillas es que, además de como plato principal, sirven como acompañamiento, como ingrediente dentro de otra preparación, como rebozado o incluso como decoración (piensa por ejemplo en las semillas de sésamo o las de amapola). Muchos se pueden tostar y servir crujientes igual que hacemos con el maíz (kikos, palomitas, etc.), se pueden dorar al horno, cocer en agua o al vapor y salpicar nuestras comidas con ellos. Algunos se venden ya preparados o precocidos, sobre todo el trigo, y otros con algún tipo de procesado que facilita que se puedan tomar sin cocción o con poca cocción, por ejemplo inflados, en copos o convertidos en pasta (spaghetti, penne, fusilli, etc.). Los cereales inflados y en copos se pueden picar con la batidora y usar en lugar del pan rallado como rebozado. Lógicamente le dará un punto más crujiente, más aromático y con muchísimo más sabor.
    Con cereales podemos hacer croquetas y bolitas fritas o al horno como los arancini, pequeñas hamburguesas o pastelitos, mini empanaditas… nos pueden dar mucho juego con un poco de imaginación.
  • Verduras y hortalizas: tenemos una inmensa gama de vegetales a nuestra disposición en supermercados, verdulerías y tiendas de alimentación de otros países. Las verduras nos sirven como ingrediente principal, como acompañamiento, como ingrediente de otras preparaciones, como decoración… son tan versátiles como los demás ingredientes y sus posibilidades se amplían si atendemos a sus colores, sabores, texturas y formas de cocción. Muchas verduras y hortalizas  se pueden comer crudas, como la lechuga, tomate, pimiento, espinacas, cebollas, pepinos, zanahorias, apio, etc. También se pueden cocinar y necesitan pocos minutos de cocción, o se pueden saltear, incluir como relleno, freír o asar. Las patatas, calabazas, berenjenas, tomates, pimientos y calabacines se suelen asar al horno para conseguir nuevos sabores y texturas agradables. Una vez asados se pueden servir o utilizar para crear platos nuevos. Por ejemplo con berenjenas asadas se puede hacer babaganoush, que es un paté de berenjenas, con pimientos asados se puede hacer un coulis de pimientos para acompañar un segundo plato, y las patatas asadas con hierbas y aceite de oliva son una buena guarnición. Como en los casos anteriores, las posibilidades son casi infinitas y sólo dependen de nuestra imaginación. Eso sí, procuraremos utilizar verduras y hortalizas de temporada, que estarán más baratas y mucho más buenas.
  • Frutas: frescas, secas, en conserva o escarchadas, también hay mucha variedad que no sólo tienen que ser para postre. Las naranjas, las peras y las manzanas son de las frutas más usadas en preparaciones saladas, y las mandarinas, granadas y uvas pasas en ensaladas y algunas salsas. Lo que aportan son sus azúcares naturales, que propician reacciones de Maillard y de caramelización que impregnan de sabores y aromas muy agradables a muchos tipos de platos, especialmente si son al horno o que requieren cocción prolongada. Con frutas frescas además podemos hacer brochetas y macedonias como postre, u ofrecer piezas de fruta fresca a elección.
  • Otros ingredientes: además de todo esto tenemos a disposición en supermercados, herbolarios, tiendas de dietética, tiendas veganas y otros establecimientos especializados, toda una variedad de productos para usar en multitud de platos. Por ejemplo el tofu, una especie de requesón de soja muy popular en la cocina asiática, el tempeh, que son bloques de habas de soja fermentadas, seitán o “carne de gluten [de trigo]”, miso, que es pasta de soja fermentada, muy usada como base para sopas y caldos chinos y japoneses, etc. Y por si queremos incorporar sabores y texturas “como los tradicionales”, existen multitud de quesos veganos (por ejemplo de las marcas Sheese, Cheezly, Tofutti o No-Moo), embutidos 100% vegetales (desde jamón york hasta morcilla, chorizo o salchichón), calamar y gambas hechas con soja, “pollo” vegetariano y decenas de variantes con sabores y texturas muy conseguidas. Aparte de todo esto encontraremos fácilmente chocolates negros sin lácteos, también chocolate blanco, galletas, masas de hojaldre, empanada, brisa o filo, y muchos más, sin huevos, lácteos ni ningún otro producto de origen animal. Basta con mirar los ingredientes, en el caso de los chocolates y las masas, se venden en cualquier supermercado.

Tienes más información sobre ingredientes en los siguientes artículos:
Ser vegano es barato si sabes cómo
Empezando a cocinar
81 comidas y alimentos preparados que puedes hacer en casa
Guía rápida para restauradores
10 hamburguesas veganas para impresionar
Albóndigas veganas perfectas – tutorial
Cómo sustituir los huevos
Convierte tus recetas en libres de gluten

Combinaciones de ingredientes

Preparar los ingredientes y métodos

Teniendo en cuenta los aspectos anteriores, los gustos y necesidades de nuestr@s invitad@s y la gran cantidad de ingredientes que podemos usar, tendremos que ponerlo todo en común y hacer que resulte en varias recetas o varios platos que podamos servir. Una de las formas más fáciles de hacerlo es preparar varios platos diferentes, en cantidades no muy grandes, para que cada un@ se sirva a su gusto, tipo buffet.

Daremos algunas ideas y desglosaremos algunas recetas.

Entrantes

Croquetas
Es una de las recetas más fáciles que podemos hacer. Basta con hacer un relleno consistente a base de verduras y hortalizas y bechamel hecha con leche de soja (o cualquier otra bebida vegetal sin sabores y sin azucarar). El relleno ha de estar picado muy fino para permitir que se note en cada bocado y se distribuya homogéneamente por toda la masa, de la que sacaremos muchas croquetas. La bechamel puede incluir una parte de almidón de maíz o maicena, de esa forma al freírlas después quedarán mucho más cremosas. Es importante que la masa, una vez fría, esté lo suficientemente aglomerada como para poder darle forma, rebozar y empanar sin que se deshaga o pierda la forma.

Ingredientes principales Otros ingredientes Aglomerante Rebozado
Verduras y
hortalizas
pimientos
puerros
champiñones
setas
espinacas
zanahoria
brócoli
acelgas
etc.Cereales y semillas
mijo
quinoa
maíz
dulce
sésamo
etc.

Frutos
secos
piñones
nueces
pistachos
almendras
avellanas
anacardos
cacahuetes
etc.

Otros
soja texturizada
seitán
“jamón”
vegano
“salami” vegano
“queso”
vegano

Aceite de olivaHierbas y especias

Sal

Agua

Leche de soja (u otra bebida vegetal sin sabores y sin
azucarar)

Caldo de verduras

Harina de trigoHarina de arroz

Harina de maíz

Otras harinas de cereales

Puré de patata

Almidón de maíz (maicena), de tapioca, patata o
arroz

Coliflor cocida

Judías blancas cocidas

Harinas o parte seca
Harina de
trigo/arroz/maíz/soja/tempura, otros
Almidón de
maíz/tapioca/arroz
EspeciasLíquidos o parte líquida
Agua o leche de soja
(u otra bebida vegetal) mezclado con alguna harina o almidón

Rebozado final o empanado
Pan rallado normal, grueso o
japonés
Pan rallado de maíz
Sémola
fina o semolina
Mezcla de alguno de los anteriores con frutos
secos o cereales picados

Puedes elegir uno o más ingredientes principales, sofreírlos y hacer la bechamel con leche de soja, harina y un poco de almidón de maíz o tapioca para que después queden más cremosas. Tras dejar la masa enfriar prepara las partes por las que vas a pasar las croquetas antes de freír, dales forma, pásalas por las mezclas y fríelas o bien guárdalas en una bolsa de congelación y mételas al congelador. Para hacerlas más rápidamente puedes utilizar alguno de los accesorios o máquinas para hacer croquetas o usar un par de cucharas, las manos o una manga pastelera con una boquilla de 2 cm de diámetro.
Como las croquetas tardan en hacerse y cuestan trabajo, es conveniente hacerlas con días de antelación, tranquilamente, y congelarlas. Después se pueden freír directamente en aceite caliente (175ºC) sin necesidad de descongelarlas, lo que ahorra mucho tiempo a la hora de terminar todos los platos para servirlos a la vez.

Recetas de croquetas veganas:

Croquetas veganas de arroz y patata
Croquetas de arroz y patata || Cocina rica, sana y vegana

Croquetas de arroz y patata
Croquetas de espinacas y piñones
Croquetas de setas
Croquetas de verduras
Croquetas de champiñones y puerros

Otras recetas parecidas a las croquetas

Korokke (croquetas japonesas)
Arancini (bolitas de arroz empanadas)
Alu chop (croquetas bengalís de patata)
Aloo tikki (croquetas hindús de boniato)

Empanadillas
Las empanadillas son otro entrante fácil de preparar y más rápido que las croquetas. Para la masa podemos utilizar cualquier masa que no contenga grasas animales, lácteos ni huevos (masa para empanadillas, de rollito de primavera, de wan-tun, etc) e incluso si las queremos hacer al horno en lugar de fritas podemos optar por masa quebrada, de hojaldre, de empanada o de pan.
El relleno nos ofrece gran versatilidad, ya que al contrario de las croquetas, no hay que darle forma, sólo tratar que quede en el centro y cerrar la masa. Por ello, podemos hacerlas con pisto, verduras salteadas, cremas densas, soja texturizada, relleno de empanada con seitán, puré de alubias, patatas, ñame u otras legumbres y tubérculos, tofu, tempeh, brotes de soja, maíz, patés… Se pueden hacer con la forma tradicional de medio círculo o media luna, triangulares o redondas.
Las empanadillas también conviene hacerlas con antelación y dejarlas congeladas. Si van a hacerse fritas no es necesario descongelarlas, pero si van a ir al horno es conveniente dejarlas en la nevera la noche antes para que se descongelen pero se mantengan frías.

Recetas de empanadillas

Empanadillas veganas de pisto y tempeh
Empanadillas veganas de pisto y tempeh

Empanadillas veganas de pisto y tempeh
Mini empanadillas
Empanadillas de apio, cebolla, calabacín y soja texturizada
Empanadillas de lentejas garam masala
Empanadillas de puerro y tofu ahumado
Empanadillas de croqueta
Empanadillas de setas

Otras recetas parecidas a las empanadillas

Mini calzone de espinacas con crema
Char Siu Bao
Empanadas de tofu y calabacín
Dumplings al vapor

Patés
Los patés vegetales son, por lo general, muy fáciles de hacer, rápidos y versátiles. Se pueden servir con palitos de verduras, colines, rosquilletas, grisines, colines, tostas u otros panes. Para que una preparación cuente como paté vegetal tiene que ser más espeso que un puré, ha de ser untable y poder tomarse frío o caliente. Algunos patés requieren cocción al horno para darles forma y poder servirlos en finas lonchas.
Los ingredientes más usados para los patés vegetales son las legumbres, por su cremosidad, algunas verduras y hortalizas como pimientos, berenjenas y boniatos asados, y hongos como diferentes variedades de setas y champiñones. Otros ingredientes que ayudan a lograr la consistencia adecuada son el pan rallado, que absorbe humedad y ablanda, patatas, boniatos, remolacha y calabaza en puré, el tofu, mejor sedoso o blando, etc.
Las especias y hierbas también son muy importantes en los patés porque les aportan gran cantidad de su sabor y aroma. Es preferible utilizarlas frescas.

Algunas  ideas para patés:

Pesto/Paté de tomates secos y almendras || Hiulit's Cuisine
Pesto/Paté de tomates secos y almendras || Hiulit’s Cuisine

Pesto/Paté de tomates secos y almendras
Paté de níscalos
Paté de alubias y queso vegano
Hummus (paté de garbanzos)

Hummus de altramuz
Paté de judías rojas, tomates secos y remolacha
Muhammara (paté de pimientos)
Paté de setas
Paté crudo de remolacha y frutos secos
Paté de berenjenas (Babaganoush)
Paté de aceitunas negras
Paté de alubias y anacardos
Paté de champiñones
Paté de coliflor
Paté de zanahoria
Paté de champiñones al cilantro
Paté de tofu al ajo
Paté de alubias blancas con tomate al pimentón

Otros entrantes, pinchos, tapas y picoteo

Sushi vegano
Aros de cebolla
Kebabs de soja con salsa de mermelada de tomate y caramelo
Rollitos de arroz con setas shiitake
Crostini de pimientos
Pulga rústica de tempeh moruno con veganesa a las hierbas provenzales
Tortilla de patatas sin huevo
Dolmades griegos con hojas de acelga
Rollitos de primavera
Enrollados de setas y olivas
Pulguitas con verduras crujientes
Rollitos rellenos de berza

Sopas, cremas y purés
Las diferencias entre unas y otras están en la cantidad de líquido y la textura. Las sopas son las más líquidas, como la clásica sopa de fideos, mientras que las cremas son más espesas y cremosas y se suele añadir leche (de soja), nata (de soja para cocinar) o margarinas. Los purés contienen menos líquidos y suelen consistir en la trituración o aplastado de los ingredientes con poco o nada de agua de la cocción. Son muy buenos entrantes y primeros platos, pero no pongas demasiada cantidad.
Se hacen principalmente con hortalizas y/o legumbres que se someten a un proceso de cocción (normalmente hervido o asado) y posteriormente se baten o trituran con más ingredientes.

Recetas de cremas, purés y sopas:

Crema de zanahoria y piquillo || CreatiVegan
Crema de zanahoria y piquillo || CreatiVegan

Crema de zanahoria y piquillo
Crema de puerros y calabaza
Crema de nabos
Crema fría de zanahoria, naranja y jengibre
Crema de tomate
Crema de zanahoria con curry y leche de coco
Crema de calabacín, apio y tomate
Puré de calabaza
Puré de coliflor con shiitake y pimentón ahumado
Sopa francesa de cebolla
Sopa de tomate y pimientos asados
Sopa de miso udon
Soupe à la tomate
Sopa kenchin-jirou
Sopa de pimientos fritos

Primeros y segundos platos

Cuando planifiques tu menú no olvides incluir primeros y/o segundos platos en caso de que los entrantes o picoteo no sean suficientes para todos los comensales. Como hemos visto antes, los entrantes suelen ser mucho más rápidos y cunden bastante, ya que no se sirve un plato entero por persona (salvo en el caso de las sopas, claro) sino que cada uno va cogiendo pequeñas porciones con la ayuda de verduras crudas o diferentes tipos de pan. Si haces una buena mesa estilo buffet no necesitarás más que un plato único.
Procura que el plato o los platos sean variados, se puedan hacer a la vez para todos los comensales, y sus sabores e ingredientes no se repitan y combinen bien con el resto de las cosas que vamos a servir.

Para ello podemos optar por platos al horno que se puedan dividir en porciones. De esta manera toda la preparación se hará a la vez, se podrá calentar a la vez y servir inmediatamente sin tener que recalentarlo plato por plato.
Entre las opciones más fáciles, rápidas y baratas tenemos tartas, empanadas y quiches saladas. Nos dan la oportunidad de ahorrar tiempo comprando la masa hecha (masa de hojaldre, quebrada, de empanada, filo, etc) o lucirnos con una masa casera a nuestro gusto. El relleno puede ser prácticamente cualquier combinación: una bechamel con setas, o con verduras, pisto, mix con seitán o tofu, soja texturizada fina con tomate (como una boloñesa), verduras salteadas, quesos veganos, o incluso varias capas de ingredientes.
Muy parecido a estos platos son las lasañas y similares. Una bandeja grande en la que intercalamos capas de relleno con capas de separador (que puede ser pasta, pan de molde, puré de patatas, polenta o lo que nos apetezca) y terminado con una salsa que lo cubra todo, gratinable.
Entre las cosas rellenables no podemos olvidarnos de los tomates, berenjenas, patatas y calabacines, que son muy fáciles de preparar y que, básicamente, “se hacen solos” en el horno. Basta con cortar las hortalizas, vaciarlas ligeramente y rellenarlas con los ingredientes que queramos antes de hornearlas. Incluso se pueden poner en una bandeja grande para horno y cubrir con salsa para gratinar.
Otra opción, si vamos a preparar muchas cosas para picar, es hacer panes y masas rellenas, tipo trenzas de pan o de hojaldre, bollos preñados, stromboli, calzone, etc. que además se pueden acompañar de salsas y verduras.
Para hacer con más tiempo podemos pensar en redondos de seitán o de tofu, igual que los de toda la vida, pero enrollando ingredientes vegetales en seitán, láminas de tofu o yuba, etc. Se acompañarían con salsa y verduras u hortalizas asadas. También podemos hacer un bloque de seitán asado con una salsa cremosa aparte y cortar finas lonchas en el momento de servir, con la salsa.

Algunas ideas como plato fuerte:

Redondo de seitán relleno al horno con salsa de setas || La Cazuela Vegana
Redondo de seitán relleno al horno con salsa de setas || La Cazuela Vegana

Redondo de seitán relleno al horno con salsa de setas
Redondo de seitán relleno
Redondo de Seitán relleno de manzana, ciruelas y piñones con salsa oporto
Cocido de seitán relleno con papas al horno
Timbal de verduras con seitán relleno
Entrecot vegano gratinado
Asado de tofu y seitán
Calabacines rellenos
Calabacitas rellenas de pasta
Canastitas de quinoa y vegetales
Trenza de hojaldre con verduras
Empanada otoñal
Empanada de pollo vegano con cebolla, tomillo y limón
Quiche vegana de calabaza, nueces y setas
Quiche boloñesa con setas
Torta vegana de calabacín y patata
Coca de verduras
Pastel de patata (Sheperd’s Pie vegano)
Pastel de berenjena
Pastel de sémola con cobertura de crema de verduras
Lasagna de setas
Canelones de verdura y bechamel con salsa de cheddar vegetal
Lasaña de calabacín y soja texturizada

Postres

Si hemos hecho una comida o cena con moderación (que así debería ser, desde luego) aún podremos tomar un pequeño dulce como postre. La primera opción u opción central podría ser fruta fresca de temporada. Servir un frutero o bol con piezas de fruta y que cada comensal escoja. Elige frutas de tamaño pequeño para alentar a tomar más de una pieza (por ejemplo uvas, ciruelas, plátanos mini, mandarinas, peritas, fresones, cerezas, paraguayas, etc.). Esta opción, además, nos ahorraría tiempo al no tener que preparar postres específicos, y espacio en la cocina o en la nevera, al no tener que mantener fría una tarta, por ejemplo.

Si la comida o cena ha sido bastante copiosa podemos optar por preparar dulces en porciones individuales, como las galletas, alfajores, barritas de chocolate, boers, barquillos o cremas de vainilla o chocolate, o bien una tarta pequeña. Si tras la comida se va a servir café, sería buena idea una pequeña porción de bizcocho, y si se va a servir té, unas pastas o galletas.
Elige la opción que más te convenga según los gustos y necesidades de tus comensales, y del tiempo y recursos de que dispongas para hacerlo.

Tartas y bizcochos

Puedes mirar este tutorial para hacer tu propia tarta o bizcocho y este artículo para sustituir los huevos si quieres utilizar una receta ya existente. También puedes hacerlo sin gluten. En tiendas veganas, algunos herbolarios y tiendas de dietética podrás encontrar natas 100% vegetales para montar, son de soja o de arroz, y especifican que son para montar (las natas vegetales para cocinar no sirven). También encontrarás helados veganos de muchos sabores, dulce de leche, leche condensada, chocolate blanco y otros ingredientes que puedas necesitar.

Algunas recetas de tartas y bizcochos:

Bizcocho de yogur vegano || Begin Vegan Begun
Bizcocho de yogur vegano || Begin Vegan Begun

Bizcocho de yogur vegano
Bizcocho de plátano
Bizcocho de arándanos y pasas
Bizcocho vegano con láminas de manzana
Bizcocho de fresas al ron con crema de coco
Pastel de zanahoria con yogur al limón
Pastel de mousse de chocolate
Panettone sin gluten
Tarta selva negra
Tarta reina de saba
Tarta de zanahoria y chocolate
Tarta capuccino con base de galleta caramelizada
Tarta de manzana

Galletas y pastas

Una buena manera de servir un dulce ya hecho en porciones, especialmente si la comida ha sido abundante y si queremos terminar con café, té o una infusión. El número de galletas o pastas dependerá del número de invitad@s que tengamos, una buena proporción sería 3 unidades por persona. Calcula cuántas vas a necesitar hacer y cuántas puedes hacer por tanda (cuántas caben en el horno, por ejemplo). Puedes utilizar alguna de las recetas que te dejamos más abajo u optar por veganizar alguna receta que ya conozcas.

Galletas de maíz || CreatiVegan.net
Galletas de maíz || CreatiVegan.net

Galletas de maíz
Galletas de avena y chocolate
Galletas rellenas de chocolate
Galletas dos colores
Galletas de avena con nueces y pasas
Galletas de dátiles y nueces
Galletas de teff
Galletas de avena, naranja y chocolate
Galletas de avena y cereza
Cookies de chocolate y almendra
Pastas veganas
Boers de nata y chocolate
Barritas crujientes de chocolate y avellanas

¿Cómo cambio la receta para ajustarla al número de comensales?

Para hacer otras cantidades tendrás que usar un factor de conversión. Por ejemplo, si la receta dice que es para 6 y tú quieres hacerlo para 10 personas, el factor de conversión será 1,667 (10/6=1,667). Siguiendo con este ejemplo, si en la receta original dice que uses 2/3 de taza de harina, para la tuya tendrás que usar 1,112 tazas (2/3 de taza  x factor de conversión: 1,667 = 1,112 tazas).

Además de esto, conviene especificar que algunos ingredientes, como las especias, se añaden al gusto, no necesariamente reduciendo o aumentando la cantidad. Si reduces mucho los ingredientes de una receta, puede quedar poco o nada de las especias, así que es mejor que las pongas al gusto. Con “una pizca” de cada es suficiente.
Para bizcochos y tartas, si vas a hacer el doble de lo que ponga en la receta, es mejor que lo hagas en dos veces (cada una con las proporciones que dan en la receta).

Cuando cambias una receta para hacer más o menos raciones, tendrás que utilizar cacerolas, sartenes, cazos, ollas y moldes adaptados a la cantidad de ingredientes que vayas a usar. No es lo mismo hacer un potaje para 4 personas en una olla de 8 litros que para 1 sola persona en la misma olla. Con los moldes pasa lo mismo, y en el caso de los bollos y bizcochos, si usas un molde mucho más grande es muy posible que se te queme, no crezca o no obtengas los resultados esperados. Utiliza el accesorio óptimo para cada caso, normalmente que la comida ocupe las 3/4 partes de su capacidad.

También tendrás que ajustar el tiempo de cocción. A menos cantidad de ingredientes irás necesitando menos tiempo de cocción. Piensa que no es lo mismo tostar un champiñón que 2 kilos de champiñones.
Si tienes que freír y saltear, a menor cantidad, menor tiempo de cocción para que no se te queme. También necesitarás una sartén un poco más pequeña y poner el fuego un poco más bajo. Si es el caso contrario y quieres hacer mucha más cantidad, utiliza una sartén más grande y cocínalo un rato más.

Cómo poner la mesa

Una vez sepas cuántas personas van a ser para comer o cenar, será imprescindible hacer recuento de los platos, cubiertos y copas que tengamos, para poder servir a todos correctamente y que a nadie le falte de nada.
Para poner la mesa basta con un mantel limpio, bajo el que colocaremos un protector o hule plástico para proteger la mesa.
Puedes elegir la vajilla que tengas, mirando siempre que haya suficientes servicios. No se deben combinar distintos tipos de vajilla, pero en algunos casos pueden quedar muy bien, sobre todo si son del mismo estilo pero en colores diferentes. Podemos usar platos llanos blancos y hondos rojos. Coloca siempre el plato hondo sobre el llano, no dejes el plato hondo solo sobre la mesa. Si quieres hacerlo más elegante, coloca bajoplatos. La servilleta, siempre encima del plato.
A los lados del plato colocaremos los cubiertos. El tenedor a la izquierda y cuchara y cuchillo a la derecha. Los cubiertos se coloran en orden inverso al uso: los que se vayan a usar primero, en la parte exterior y después el resto, por orden de utilización, cada vez más cerca del plato.
La cristalería también debe ser toda del mismo modelo. Si no se van a servir muchas bebidas diferentes basta con que haya una copa de agua y otra de vino para cada persona (la de agua a la izquierda y la de vino a la derecha).

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